Respuesta rápida: en Vegadeo merece la pena ver el casco de la villa (Ayuntamiento de 1835, parque de Medal y su quiosco modernista, Casa Villamil), el calero restaurado, la Cruz de Paramios, la Casa de los Lastra en Vixande y el mazo de Meredo, junto al río Suarón.
La villa: A Veiga / Vegadeo
El paseo empieza en la plaza del Ayuntamiento. La casa consistorial, de 1835, es un buen ejemplo de arquitectura funcional de mediados del siglo XIX: ocho arcos de medio punto en la planta baja, ocho balcones encima y, en el centro, una torre con reloj que rompe la simetría. En la misma plaza abrió en 2015 la oficina de turismo, inspirada en el antiguo «Quiosco Azul».
A unos pasos, entre la iglesia parroquial y la plaza, el parque de Medal es el corazón verde de la villa. Su quiosco de la música se levantó en 1903 para la banda municipal recién reorganizada, y lo pagaron en parte, con sus aportaciones, los veigueños emigrados a ultramar. Es de planta octogonal, con barandilla de forja de motivos vegetales y una cubierta sobre finas columnas de hierro. Busca en el parque la Venus algálica del Eo, del escultor veigueño César Montaña, y la vaca Silvallana, que ya tiene su ternero. La diseñó la artista local Lulas Somoza para la Feria de Muestras de 2018, la pintaron con la colaboración de los usuarios del centro de día y recuerda a la Silvallana, la feria de ganado que se celebra desde antiguo. Montaña tiene en la villa otras dos obras: Leyendo en Penarronda, en la calle Sur, y El Herrero, a la entrada del instituto.
La Casa Villamil, hoy Casa de Cultura, es una casona familiar cuya gran reforma se hizo hacia 1882. Dentro están la biblioteca municipal, una sala de exposiciones y el auditorio Félix Menéndez. Y una réplica de la estela de Nícer, la lápida funeraria dedicada a Nícer Clutosi, «príncipe de los Albiones», que apareció en A Corredoira en 1932. La pieza original está en el Museo Arqueológico de Asturias, en Oviedo.
Entrando por la avenida de Asturias aparece el calero, un horno de cal de finales del siglo XIX, de pizarra y cuarcita, de seis metros de lado y seis de alto. Llegó a dar trabajo a una docena de personas, y la cal salía del concejo en barco por la ría. Dejó de funcionar en los años cincuenta. Hoy está restaurado, con paneles que explican cómo trabajaba.
Los pueblos y la memoria del Camino
En Monticelo, parroquia de Paramios, se alza la Cruz de Paramios, un crucero monumental del siglo XVIII catalogado como Crucero del Cristo. Se levantó junto al camino de la antigua alberguería de peregrinos: allí se paraba a rezar, a descansar y a enterarse de las novedades. Junto al crucero hay un área recreativa con mirador. Muy cerca, en Vixande, está la Casa de los Lastra, de los siglos XVII y XVIII, con la capilla de San Benito y San Nicolás.
Abres, en el extremo noroeste del concejo y ya a orillas del Eo, fue durante siglos lugar de paso de peregrinos. En 1783, según los documentos que cita el Ayuntamiento, el papa Pío VI concedió indulgencia plenaria a perpetuidad a quien visitase su iglesia el día de Santiago. Para el patrimonio señorial del concejo, Turismo Asturias propone su Ruta de los Palacios.
El agua que movía el hierro: el mazo de Meredo
Turismo Asturias señala la visita al mazo de Meredo, también llamado del Suarón, como una de las más recomendables del concejo. Los mazos eran ingenios hidráulicos: la fuerza del río movía un gran martillo que trabajaba el hierro. El de Meredo está junto al río Suarón, con área recreativa.
Vegadeo antes de Vegadeo
La historia de este territorio es mucho más antigua que la villa. En A Bobia se han documentado un dolmen y dos túmulos neolíticos, parte de los 87 catalogados en la comarca Oscos-Eo. El Ayuntamiento cuenta nueve castros en el concejo, entre ellos los de Penzol, Castromourán, Meredo, Molexón y Montouto.
De esa época procede la Diadema de Vegadeo, una pieza de oro de entre los siglos V y I antes de Cristo. Hoy está repartida entre dos museos de Madrid: un fragmento en el Museo Arqueológico Nacional y otro en el Museo Lázaro Galdiano.